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RECUPERACIÓN A LAS 6 SEMANAS DESPUÉS DE UNA ARTROPLASTIA TOTAL DE RODILLA CON EL PROTOCOLO FAST TRACK

Autores:

SANDRA IGLESIAS RODRÍGUEZ, MOISES HERNANDEZ BLANCO, MARIA ISABEL VIDAL LOPO, CRISTINA VALIÑO HORTAS

Categoría:

Rodilla

Introduccion:

El protocolo fast track permite en teoría una rápida recuperación después de una artroplastia total de rodilla, consiguiendo una deambulación y movilización más precoz y un menor número de complicaciones.

Objetivos:

Comprobar las ventajas de la aplicación de un protocolo de recuperación rápida después de la artroplastia total de rodilla, con el fin de disminuir los días de ingreso así como las complicaciones, ante la gran carga asistencial en nuestro medio, con una amplia lista de espera.

Material y metodología:

Revisamos las 100 primeras artroplastias de rodilla operadas en el Hospital Meixoeiro aplicando el protocolo fast track, que incluye educación preoperatoria, protocolo quirúrgico y anestésico específico, inyección intravenosa e intraarticular de ácido tranexámico, y colocación postoperatoria de catéter femoral.

Resultados:

La estancia media hospitalaria fue de 5-6 días. El drenaje en las primeras 24 horas fue menor de 300 ml en el 87% de los pacientes. El EVA medio el primer día se encontró entre 0 y 1, y a las 48-72 horas, tras la retirada del catéter, osciló entre 2 y 3. Se encontraron 2 casos de infección tardía, que requirieron retirada de implante. Ningún catéter presentó complicación a nivel de sangrado o infección, sólo salidas accidentales en menos del 80% de los pacientes. En cualquier caso, no se encontró relación estadísticamente significativa entre las complicaciones con el catéter y el inicio tardío de la rehabilitación (p 0.159). El 91% de los pacientes inició la rehabilitación en las primeras 48 horas. La deambulación con muletas se consiguió al segundo día en el 73% de los pacientes. El balance articular medio a las 6 semanas osciló entre 5º grados de déficit de extensión y 100º de flexión.

Conclusiones:

Se consigue una movilización más precoz, con un EVA postoperatorio menor de 5. Asimismo, hay una importante disminución del número de complicaciones, menor número de transfusiones, disminución estadística de la estancia hospitalaria y una mayor satisfacción del paciente.